Hoteles
en Italia
Sinónimo de una antiquísima cultura,
una gastronomía deliciosa y unos paisajes imponentes,
Italia es uno de los países europeos con más afluencia
turística. Es por eso que todos aquellos que decidan
vacacionar allí encontrarán un hospedaje a su
medida y expectativas. Italia es famosa, también,
por sus Alpes, a donde se dirigen los amantes del esquí
en temporada invernal y por sus festivales y celebraciones,
como el Festival de Venecia.
Según la Comisión Italiana de Turismo, existen
unos 40 mil hoteles en Italia. Podemos imaginar
que estos establecimientos van desde aquellos que ofrecen servicios
de lujo para sus huéspedes, hasta los más pequeños
y económicos. Como en casi todo el mundo, se clasifican
por estrellas y sus precios por noche dependen de la ubicación,
las instalaciones y la categoría con las que cuenten.
Lo más recomendable es reservar nuestro alojamiento en
Italia previamente a nuestro viaje.
Otra alternativa de hospedaje en Italia, bastante
popular y económica, son los campings. Existen alrededor
de 2 mil campings en todo el país, la mayoría
de ellos se encuentran en pueblos, rodeados de paisajes. Si
bien la experiencia está vinculada con el contacto con
la naturaleza, la mayoría de estos establecimientos prestan
una gran cantidad de servicios para garantizar la comodidad
del huésped, quien tiene que llevar una carpa o alquilar
un bungalow.
Si no nos convencen estas opciones, podemos encontrar alojamiento
en Italia en un hostal o albergue. Su principal ventaja
es que son mucho más económicos que los hoteles.
Hay un gran variedad de hostales, algunos muy atractivos por
su arquitectura antigua, incluso renacentista. La mayoría
de ellos están compuestos por varias construcciones.
Existen aproximadamente 55 albergues de juventud en Italia.
Por último, siempre está presenta la oportunidad
de alquilar un apartamento, ya sea en el centro de las ciudades,
Roma, Milán, Nápoles, o en remotas
áreas rurales. Esta opción de hospedaje en Italia
es seleccionada por los turistas que buscan mayor privacidad,
así como cocinar a gusto y establecer sus propios horarios.